¿Dónde está mi queso?

En un domingo relajado, como suele ser algunos durante el año, te permite leer un poco la prensa general pero con perspectiva distante para tratar de sacar nuevas conclusiones. Y una de ellas es por ejemplo deducir que la mejor metáfora que se puede encontrar a atribuir a los que estamos fascinados con los sistemas es famoso titular de un libro que decía algo así como “¿Donde está mi queso?”. Sucede cuando sin querer queriendo saltan o mejor dicho coinciden unas ideas con otras en lo que los contrastes o búsquedas de sentido llegan e interpretan solos.

Sabemos y reconocemos que no solemos ser de los que nos coformamos con lo de menos ni mucho menos, no nos importa tener que repetir o escribir muchas veces durante unos días unos textos que luego no usaremos más, pero si queremos confirmar, validar, revisar, diagnosticar y sobre todo evaluar en nuestras posibilidades, medidas, recursos y medios, que las cosas funcionan bien de una manera o de otra.

Nos reconocemos como los “terribles enfants” que quieren jugar a lo que no siempre el juguete estaba a la vista, si es que como juguetes los ha habido y hay de infinitos en toda la historia, desde cualquier civilización anterior hasta hoy; pero eso no queda ni quita que incluso en esta breve pero muy brevisima historia de la informática se ha hecho ya de quien sabe cuantos cientos o miles de juegos que con el tiempo, moda, tendencia o técnica se han quedado en el olvido, debajo el teclado o dejado en segundo plano cuando todavía es muy divertido, muy ameno y como no tambien muy muy práctico.

Irónicamente descubrimos que, gracias a disponer de varios medios paralelos de comunicación, seguimos todavía tan anchos, tan frescos y sobre todo tan disponibles para quien quiera visitar. Sabemos muy bien que nuestra “publicidad” es nuestra autenticidad y nuestro compromiso, no lo que obtenemos luego después de todo. Lucro es una palabra que casi se podría decir que nos aterra, repulsa, porque como bien sabe (mas bien “muy bien”) el gato cuando cae en un hoyo de curiosidad luego es muy pero muy difícil salir de ahí no ya sano y salvo sino incluso ya no afectado, influenciado o alterado de una forma u otra. Sabemos que a nadie le disgusta un buen gusto y mas cuando uno se acostumbra muy pronto al estilo de vida tan “ocioso” o cómodo.

Luego en nuestro tiempo de “imbestigasion” vemos y encontramos otros grupos, pasiones, manifestaciones, y sobre todo especialidades de cada método y truco que lo podemos asumir, implementar, desarrollar y construir. Aprendemos, insertamos contenido, hacemos nuestras bromas, dejamos nuestro sello o marca, provocamos a los otros curiosos que descubran, abrimos comentarios, creamos salas y sobre todo no dejamos dormir ni morir las máquinas.

Pero como al principio se mencionó, no nos conformamos con un solo queso, y ni aunque el queso sea como gruyere con sus huecos libres o vacíos, casi por ahí se siente mejor el propio aroma de la libertad. Sabemos que de gustos, especialidades, aromas, formas de hacer, modos de conservar, contenido, ingredientes, frescura y calidad todos todos son excepcionales e inconfundibles.

¿Acaso en la vida no hay nada mejor que buscar cual es tu queso o quesos? #pueseso

Una frase irreonocible sería por ejemplo “cuando la marmota maulla debate precisamente en el agora”, #soloparaentendido

Se terminan no los juegos olímpicos, sino unos.

Quizás es hora ya de sacar ciertas conclusiones (si es que se puede considerar así) sobre algunos, pocos o muchos detalles que han dado en especial siguiendo estos días los JJOO Brasil 2016, sin duda han sido a la vez muchas noticias extra deportivas que han marcado un poco no la tendencia pero si el tono, color y forma que se estaba gestando en Brasil la gran fiesta.

Lo que más me gustó comprobar este año con los JJOO Brasil 2016 es que todo evento ya tiene digamos su plataforma y sus recursos mas o menos establecidos. Me ha hecho ver, recordar o incluso confirmar que “todo estaba atado y bien atado“. Es como decir que los medios necesarios para cumplir ya se saben perfectamente cuales son. Atletas, uniformes por paises, integrantes, entrenadores, patrocinadores, calendarios, programas, horarios, rutina, puntualidades, y finalmente ejecutarlo a la máxima perfección posible.
El material se dispone fácilmente hoy en día, el transporte es solo una operación más, solo luego al final podemos dejar un poco de logística para cada país de turno que le toca recibir o mejor dicho organizar tal evento, pero es ya casi minúsculo o simbólico lo que llega a ejecutar o proceder de forma autónoma.

Lo que mas me gustó ver y comprobar incluso en las mismas imágenes de los juegos olímpicos fue descubrir como muchas muchas cosas lo tapaban con simple lona, una tela normalmente de plastico aunque puede haber de otro material, pero unos colores muy vivos para así disimular o sobre todo dar un color y una entonación acorde a lo necesario por ver y para ver siempre en Tv.
Que el espectador no tenga ni el tiempo, ni la necesidad, ni la sospecha de que todo es solo eventual, casual y muy temporal. Aqui te lo monto aquí te lo dejo ahora. Es como decir siempre que “vivamos el momento, ahora” y luego ya veremos. El presente obviamente es muy presente, el futuro lo dejamos para otros que no hay nada o mucho por decidir todavía.

Tengo cierta sospecha aunque no ando nada seguro pero me dio la sensación de que ajustaron todo el calendario a estas cortas semanas llenas de actividades por día. Ha sido casi una carrera maratoniana que si bien incluso se han realizado algunas actividades sin haber realizado la ceremonia apertura, o mejor dicho apenas pocas horas después de la ceremonia comenzaron las primeras actividades casi “sin pausa para la publicidad“.
De hecho no dudo que estos se tenían que apurar un poco pues precisamente en muchos otros paises comenzaban ya sus clásicos torneos de apertura y no se puede ni sobreponer, ni desprogramar ni mcuho menos descompensar un deporte por otro. Pues todos deben recibir paralelamente el trozo de tarta o pastel que le corresponde y mañana al siguiente de turno.

Afortunadamente como desafortunadamente hay cosas que siempre escapan de la mano a toda organización, sea del color que sea el protocolo o control que se quiera llevar, esas peticiones de mano y sobre todo esa facilidad con la que en pleno verano y país de fiesta se ha aprovechado para declarar amor, sea del género que sea y hacia la persona que sea, sin preocuparse en lo mas mínimo como en lo que la verdad quiere decir y transmitir : no tiene precio.

Veremos ahora los próximos dentro de cuatro años, que quizás hasta parece un poco lejano pero dudo lo puedan adelantar un poco mas, la tradición olímpica tiene lo suyo, solo los juegos de invierno que será dentro de año y medio calmará un poco ciertos ánimos. Disfrutaron y gracias, pues ya nadie les quitará lo bien bailado.

XikuFrancesc

Escribir con retales.

Hay una cosa que se llama improvisar, crear de cero o desarrollar algo siempre nuevo.
En gnu/linux creo que eso no sucede mucho, pues es un poco difícil improvisar nada cuando todos son puros detalles técnicos que debes aprender, dominar, configurar, ajustar y finalmente disfrutar.
En los que estamos en sistemas o máquinas que hacen cosas varias como sistemas pues sabemos lo que eso implica. Hay poco margen de improvisación. De aquí saltamos a las publicaciones o mejor dicho artículos varios que salen periódicamente en varios sitios a la vez. Muchos de ellos únicamente y exclusivamente para informar nuevas novedades, cambios de decisiones, promesas, sorpresas y alguna que otra cosa que llame la atención y no nos hallamos percatado antes.
De eso hay muchos u otros blogs que se dedican a llenar palabras, versiones y sobre todo “ilusiones” de que una cosa es mejor que la otra. Mejor librería, mas futuro, nuevo estilo y quien sabe que cosas mas.

A mi lo que mas me llama la atención es la individualidad, o como decir de ello, la magia por lo que una persona en cualquier sitio del mundo puede o no puede hacer, deja o no dejar de hacer con cualquier cacharro mínimamente informático.
Es indiscutible que si se para a pensar o plantear la cantidad de tareas, rutinas, funciones o actividades que puede hacer y sobre todo entregar una simple máquina digital sorprende, o mejor dicho abruma.
Por otro lado son muchos mas los que sin mucho que decir ni hacer se conforman con que haga bien lo que necesita hacer, es algo tan pero tan simple que no entiende porque incluso se le actualiza el sistema de forma autónoma, sistemática, innegociable y sobre todo en contra de su propia decisión si no lo ha podido prevenir a tiempo y con suficiente información.

Entonces nos encontramos y nos hallamos con un mero mundo de temas, artículos y sobre todo opciones casi incombustibles para disfrutar y transmitir de forma constante y perenne. No cabe simplificar mas ni cabe considerar que unos hacen un trabajo mejor o mucho mejor que otros, las novedades siempre son interesantes claro pero las otras novedades lo pueden ser mucho mas y sobre todo pasar sigilosamente o mejor dicho invisiblemente porque su propósito no es precisamente llamar la atención en ningún momento.

Se supone que siempre, siempre, pero siempre de los de siempre la última consecuencia y actos de una máquina tiene que ver con el usuario, dueño o función que está realizando. No se hasta que cierto punto esta perspectiva o necesidad de dominar las cosas de una forma tan “cómoda” o sobre todo tan destacable está haciendo cambiar de una forma si y siempre así todos los medios tecnológicos, a un paso mas por delante de lo que por propio peso o mejor dicho por propia dicha y capacidad propia puede o debe hacer.

Antes que se me olvide respecto el reclamo de las improvisaciones y sobre todo creaciones es muy cierto que llevamos varios años en tinta seca sobre ello, se reclama ya mucho que desde los años 90 del siglo pasado la informática ha evolucionado poco, muy poco si nos paramos a mirar bien. Esto si es un “grave” problema si nos atendemos a las estadísticas, lógica, y sobre todo consecuencias de los medios por delante de las personas. Pensar que todas ellas se rinden o se vanaglorian de lo ya alcanzado es un tremendo error que solo aun nos da mas reclamo, mas autoría y sobre todo mas importancia a los que comenzamos, vivimos y experimentamos de una forma curiosa su inicio. O sea sobre los años 80. Que los recién nacidos de ahora o incluso de hace quince años todavía no vean, no improvisen o sobre todo no crean nada nuevo es de miedo, es de órdago y es de saber que puede pasar o suceder cuando esta generación realmente avance.

Me recuerda y me hace ver que al fin y al cabo la informática es algo mas como el resto de las cosas, la bicicleta aun por mucho que se haya avanzado hoy en día sigue siendo exactamente igual y lo mismo que lo hicieron los primeros modelos, dos ruedas, un manillar y un asiento, de esto no hay nadie que lo cambie, nadie. Nada mas que para nosotros el cuadro, el material, la forma y posición de manillar, el asiento obviamente inconfundible e intransferible para nadie, pero es nuestra bici, nuestro camino y sobre todo nuestro excelente paseo y avance respecto el lugar y como del tiempo. Algunos de nosotros hacemos eso mismo pero con la informática, hacer cosas tan peculiares como intransferibles a los demás pero disfrutamos mil.

¡Buen fin de semana! XikuFrancesc

Problemas con los helados (por Leo Masliah)

No hacía tanto calor. Sin embargo, el helado se derretía rápidamente. Para colmo, se lo habían
servido en un cucurucho tan diminuto que las gotas de helado derretido iban a parar a su camisa y a
su pantalón.
Lo tiró antes de terminarlo. Para disfrutar de un helado hay que tener un mínimo de paz
espiritual, se dijo. Esto es una tortura.
La servilleta que envolvía el cucurucho había pasado a formar parte de él (catalizada por el
helado), por lo que Dominguelli tuvo que buscar el baño de un bar, para lavarse.
Pero eso concernía a las manos y a la boca, nada más. Para la camisa y el pantalón se necesitaba
algo más que un poco de agua. Las prendas mancilladas clamaban por venganza.
—Mire cómo me dejaron la ropa —Derrito Dominguelli entrando a la heladería.
—¿Nosotras? —la cajera no se dejó intimidar—. Si usted no sabe sostener el cucurucho, pida el
helado en vaso.
—Está equivocada: sé sostener el cucurucho—Dominguelli se abrió la bragueta y realizó una
demostración práctica con lo que tenía más a mano. Mientras lo hacía, no reprimió un impulso
excretor que le vino, y hasta lo consideró muy oportuno para punir a esa gente por el mal servicio
que ofrecía. Dominguelli trató de cubrir con el chorro una zona lo más amplia posible, incluyendo
la cara de la cajera y de la empleada que le había servido el helado. Pero debió cortar el suministro
antes de vaciar del todo su vejiga, porque las mujeres se habían puesto a gritar por ayuda y un
hombre con delantal blanco —quizá el que fabricaba los helados— apareció corriendo una cortina y
se abalanzó en pos de Dominguelli. Este huyó y logró guardar todo y cerrar la bragueta antes de
subir a un providencial ómnibus en marcha que por descuido del chofer tenía abierta la puerta
trasera. Como estaba prohibido subir por ahí, Dominguelli fue obligado a descender, pero eso fue en
la parada siguiente, una cuadra más adelante, y esa ventaja bastó para desembarazarse del
perseguidor.
Ahora voy a ir a tomar un helado como la gente, se dijo Dominguelli. Tomó otro ómnibus. Pagó
boleto y se sumó a las ochenta y siete personas que viajaban de pie sobre otros tantos pasajeros que
habían sido aplastados por las primeras a medida que el ómnibus se había ido llenando.
Subió un inspector, y empezó a controlar los boletos. Dominguelli oyó un gran revuelo, formado
por discusiones, protestas y algún que otro golpe de puño. Permaneció ajeno a esto hasta que el
inspector le pidió su boleto. Entonces vio que en la mano sólo tenía un papel en blanco. Un nuevo
truco de la compañía para paliar los efectos de la crisis del petróleo: números y letras impresas en el
papel con tinta que se borra pocos minutos después de haber sido expedido el boleto. Dominguelli,
como todos los demás, debió pagar por segunda vez el importe del viaje.
Dominguelli bajó cuando vio que subía el segundo inspector. Igual de acá son pocas cuadras.
Le quedaba el dinero justo para un helado chico. Un solo sabor. Lo pidió de dulce de leche.
—Este es un lugar de prestigio —le dijo el heladero. —No vendemos eso.
—¿Porqué?
—Tomarse un helado de dulce de leche es como comerse una omelet de huevo.
Conceptualmente sí. Fíjese: la omelet ya de por sí se hace con huevo. Huevo y alguna otra cosa. El
helado se hace con leche, azúcar y alguna otra cosa. El dulce de leche es leche y azúcar. Por eso le
digo que es como comerse una omelet de huevo. A menos que usted me esté pidiendo un helado de
chuflo.
Dominguelli tomó eso como un insulto.
—Eso servítelo para vos —dijo.
—Lo que yo me sirva para mí es problema mío —contestó el heladero. —Si vas a tomar un helado pedímelo. Si no. anda a cagar.
—No, gracias, prefiero hacerlo acá mismo —dijo Dominguelli , y desprendiéndose el cinturón,
empezó a hacer fuerza para mover el intestino. El heladero, adivinando la intención, dio la vuelta al
mostrador. Dominguelli vio entonces que el hombre era mucho más grande de lo que le había
parecido, y se asustó, haciéndose en el acto en los pantalones. Pero logró sacárselos antes de que el
heladero lo golpeara, y los usó como escudo para protegerse. Si me pegas te cagas las manos, le dijo
innecesariamente, porque el otro no era ciego ni tenía la nariz tapada. Retrocedió y fue al teléfono,
dudando entre llamar a la policía, al manicomio o a los bomberos. Dominguelli aprovechó para
acercarse al bebedero y se sentó sobre él, utilizándolo como bidé, para limpiarse. Luego arrancó la
cortina de la entrada, que estaba formada por cintas multicolores de plástico, y huyó, utilizándola
como taparrabos.
Tomó un ómnibus, pero no pudo pagar el boleto porque había dejado su dinero en el pantalón, y
el pantalón había quedado en la heladería. Lo obligaron a bajar. Dominguelli tuvo que seguir su
viaje a pie, pero se reconfortó diciéndose: «No importa; igual, no tengo nada que hacer, hoy es
domingo».

México sufre.

El cambio o las adaptaciones de las necesidades socio económicas hace chocar y sobre todo mal entender la enfoque u objetivos reales de cada individuo, de cada familia y sobre todo de cada generación.

Ante el caso mas evidente que acabamos de experimentar, en donde una familia con varias tiendas abarrotes quiso implementar una mejora logística, administrativa y luego económica está ahora manifestando todo tipo problemas, conflictos, intereses, malas interpretaciones, amenazas, insultos y sobre todo discapacidad por proseguir o hablar con la verdad por delante.

Un matrimonio que dada las circunstancias se encontraron con un mercado inevitable, con un pais con unas costumbres muy simples y formas de comprar solo a cachitos, que después de muchas horas solo obtiene un beneficio que tampoco es desorbitado, ni un negocio que resulte constante y sonante por las muchas soluciones que responden.

Tanto abarca y tanto es lo que quieren mínimamente cubrir que ya salieron las cadenas, tiendas, o franquicias que con mejor soporte, mejor organización y sobre todo mejor disciplina ofrecen respuestas, servicio y sobre todo calidad a toda la población y no solo una parte.

Como era de sospechar la mordida en tales negocios como la del matrimonio abarca tantas áreas y métodos que todavía andamos intrigados en descubrirlos. Por lo pronto las primeras manifestaciones son evidentes : renuncias, ataques y cierta desobediencia. Ya no siguen los que estaban de toda la vida, ya son sonrisas por estar donde están, ya no hay trueques por ajustes de cuentas. Ya no se puede hacer ni mas ni tantas vistas gordas.

En el peor de los casos estamos ante la crisis y conflicto de uno de los hijos, un hijo propio de la propia casa que ataca frontalmente a todo, por todo y para todo. De ser relativamente mas mayor o sin estudios se podría casi asimilar o entender, pero siendo joven y con clara necesidad de reciclarse cuesta justificarse. Las sospechas son enormes y las malas interpretaciones son peores. Lo mas lamentable es tener todavía la visión de un país clásico, inmutable, intransferible,

El matrimonio casi se encuentra en una posición plenamente abrumada, cuando de nuevo ahora comienza a llegar nietos, sobrinos y un sin fin de personajes de los que queda claro muchos quieren «mamar de la teta» en base de estos pequeños negocios de abarrotes. Que México sufre es algo indiscutible, que sufrirá mas es algo a discutir o contemplar, incluso a considerar por los mismos individuos.

La capacidad de discusión o negociadora por lo pronto se ha presentado como renuncia total, ataque al sistema informático, clausura inminente del programa control ventas y menosprecio por la inversión realizada, incluso crear malas voces que todo fue un engaño por parte de terceros. Creando así comentarios desalentadores que nada tiene que ver, ni justifica ni ampara las propias palabras o acciones como sucesos reales.

Todo esto sin contar los demás países, que si bien se encuentra en situaciones similares, peores o afortunadamente ya algo mejores, pero no muy alentadores todavía. Queda muy lejos y de una perspectiva casi inconcebible imaginar, entender, asumir o incluso integrarse de forma plena a esas compañías internacionales que si bien aplican una férrea política control, proceso, logístico y administrativo nadie lo discute y nada les hace sombra.

México sufre, entregará lo mejor de si mismo, muerde su propia cola, corta todos los pasos sin justificación, se tira o se hunde hacia abajo sin explicación alguna y no por la propia gravedad de la tierra, sino por otro peor, mucho peor que no tiene ni nombre.

 

XikuFrancesc