Rebelión centenaria

¿Qué es una nación? Dice el historiador Benedict Anderson que es una “comunidad política imaginaria1”. En la Pascua de 1916, un grupo de rebeldes irlandeses decidió que su isla sería una nación y que pondrían fin a la dominación británica. Así empezó el alzamiento que en 2016 completa cien años con múltiples celebraciones en el país – pero que curiosamente es poco difundido fuera de Irlanda.

El alzamiento, que los irlandeses llaman de “Rising”, fue duramente reprimido por las fuerzas británicas y desafortunadamente no recibió el apoyo externo que necesitaría para resistir. Por eso duró poco: fue aplastado en menos de una semana, tuvo sus líderes encarcelados y fusilados2. Pero ya habían redactado y proclamado la independencia de Irlanda con un texto de vanguardia que hacía referencia explícita a las mujeres, que participaron directamente en la rebelión armada, y a su derecho a votar.

Hay que recordarse que Europa enfrentaba la sangrienta Primera Guerra Mundial (1914-1918) y el ejército inglés lógicamente estaba en los frentes de batalla en 1916 – con apoyo, irónicamente, de irlandeses tanto “unionistas”, que defendían la permanencia de Irlanda en el Reino Unido, como de independentistas. El acto de proclamación fue firmado por siete líderes y divulgado el 24 de abril de 1916, un lunes, después de tomar de asalto el edificio central de los Correos (GPO, en inglés), transformado en su cuartel general en el centro de Dublín3.

El edifício de los Correos destruido
El edifício de los Correos destruido

A pesar de la sorprendente acción y de sus tareas de guerra en Europa, los británicos reaccionaron rápidamente y rodearon el centro de la capital. Los rebeldes no fueron capaces de tomar el puerto, lo que permitió que los ingleses transportasen hombres hasta Dublín. Al final de la semana ya tenían 16 mil soldados solo en la capital.

Con su cuartel general destruido y en llamas, los rebeldes tuvieron que abandonar el edificio. Tumbaron paredes vecinas para acceder a un conjunto de casas de una calle lateral. Hoy la población de Dublin lucha para evitar la construcción de un centro comercial en el lugar y preservar la arquitectura de los inmuebles. El edificio de los Correos sigue en el mismo lugar, una referencia de la ciudad.

La rebelión fue vencida con fuerza extremada. Los historiadores cuentan que la población, adversaria del movimiento en su principio, por la violencia de una guerra en el centro urbano y por no comprender su propósito, cambió de opinión cuando los líderes del alzamiento fueron ejecutados. Los rebeldes declararon su rendición para evitar más muertes entre civiles y salvar sus seguidores heridos.

En el espacio de nueve días, 15 líderes fueron fusilados – además de otro más tarde ahorcado en Inglaterra –, pero también el joven William Pearse, cuyo único crimen era ser hermano de Padraig Pearse, unos de los líderes del alzamiento. El socialista nacido en Escocia James Connolly4, nombre fundamental en la rebelión, fue fusilado a pesar de estar gravemente herido, aumentando la indignación entre el pueblo5. La independencia aún no llegaría – la declaración fue hecha solo en 1919 –, pero estaba lanzada la semilla definitiva que cambiaría el rumbo del largo proceso del fin de la dominación británica (excepto, claro, en Irlanda del Norte).

El centenario del alzamiento fue intensamente celebrado en marzo y abril, pero sus eventos siguen por todo el año. Con miles de actividades y una amplia cobertura en la prensa, los irlandeses fueron tomados de un sentido patriótico que quizá explique por qué la fecha es poco difundida fuera del país. El primer ministro conservador británico, David Cameron, anunció en marzo que el Reino Unido tendría en junio de 2016 un referéndum sobre su permanencia en la Unión Europea. En ese contexto, el ejemplo de una pequeña isla de 5 millones de habitantes que declaró independencia y eliminó la pobreza es bastante arriesgado, sobre todo en una Europa que afronta cada día mayores problemas para contener sus rebeliones. Mejor no darles ideas y dejar el pasado en los libros de historia.

 

1Así lo describe en su libro “Imagined Communities: Reflections on the origin and spread of nationalism(1983)

2Aquí hay un relato detallado de la rebelión:  http://www.lahaine.org/est_espanol.php/a-los-cien-anos-del

3La Universidad de Cork hizo una página especial (en inglés) con la línea del tiempo de cada día: http://theirishrevolution.ie/timeline-events-easter-week-1916/

4Un documental de la televisión irlandesa sobre James Connolly: https://youtu.be/vWGIOIbhOHk. Y aquí una breve biografía: https://www.ria.ie/research-projects/1916-portraits-and-lives/connolly

5Este website (en inglés) fue hecho especialmente para las celebraciones: http://www.ireland.ie

Un progreso que se regresa a los orígenes.

Una de las cosas claras que voy viendo conforme pasa el tiempo (y luego voy aprendiendo también) es dar las cosas la importancia que tiene, aunque muchos dicen que no la tienen pero luego… ¡ai caray!

Hay unos detalles que si bien para unos es irrelevante para otros es imprescindible, o de la misma forma que si para uno es inevitable pues para otros es “colateralmente” beneficioso, las empresas de una forma u otra pues acaban apoyándose cuando ya tienen cierto ámbito, cierto tamaño y cierta infraestructura, con la excusa de que dejarían sin dar de comer a muchas personas pues deben seguir con el mismo rol una y otra vez,

En el caso de ahora que quiero tratar un poco es la indiscutible experiencia sobre mis propia palabras en redes sociales, y una de ellas es la que usamos en las mas comunes como por ejemplo las dos mas grandes u omnipresentes como twitter y facebook.

En el lado de redes libres uno es propietario de sus propias declaraciones, intenciones, locuciones, exposiciones e incluso discusiones, en el otro ámbito no eres el propietario en ninguna de las maneras, porque siempre habrá algo o alguien en donde/que hará un buen (mal) uso de ellas.

Digo mal entre paréntesis porque eso no le incumbe nada a nadie, pero como son con intereses particulares entonces si se explaye en sus propios pretextos que a nadie le justifica ni necesita, todos ya sabemos bien porque y para que es la razón de ser de una empresa.

Esta metáfora me llegó hoy en la experiencia de ver problema de unos usuarios en un sistema propietario, en donde se quejaba de que sus respectivas maquinas tomaban unas decisiones por propia cuenta.
Nunca jamas de los jamases he visto nunca ninguna maquina que si bien desde la época de Commodore, Amstrad, Sinclair, e incluso las primeras Pc’s que tomasen unas acciones o unas cuentas independientemente del usuario.

El usuario tiene o mejor dicho tenía siempre el gran poder y el gran beneficio de la decisión, hoy ni tan cerca estamos (o están) en eso, con la excusa del avance o lo peor de todo con la premisa de ayudar a todo usuario de todo nivel, estos pues toman decisión y acción antes que te des cuenta.
De ahí que luego para que estemos un poco mas tranquilo usamos pues medios y plataformas comúnmente llamado gnu/linux, en donde no solo sabemos que no tomará absolutamente ninguna decisión, sino que aun matizaremos como, donde, cuando, porque, hasta que, y sobre todo hasta cualquier consecuencia que pueda resultar de ella o de ello.

¿Te puedes fiar de tu propia máquina? ¿Sabes que hace o esta haciendo mientras? ¿Te sorprende que adelante o adivine tus propias acciones? ¿No te ocasiona la menor sospecha que algún día haga algo que ni remotamente contemplabas pudiera realizar? ¿Te gusta que te ofrezca tanta ayuda personalizada? ¿Ni sospechas ingenuamente que puede hacer algo mas “que ayudar“?

Entonces si comenzamos a reunir cuentas, si nos confiamos de algo que desconocemos, y no nos confiamos de algo que podemos aun conocer hasta incluso en su propio código (en lo que ha sido programado o desarrollado), veremos pues esa diferencia en que por un lado no se entiende y por otro lado menos se entiende que no se supervise de alguna u otra forma las acciones y decisiones de una simple máquina.

Y lo mejor de todo es subestimar, muchos subestiman que las cosas no se pueden hacer así o asá, pero es curioso como al final consiguen hacerlas, consiguen contemplarlas o incluso en lo mejor de todo consiguen adelantar resultados y sobre todo beneficios. Las estadísticas obviamente están en mano de las máquinas, que gracias a su descomunal velocidad y sobre todo abrumada facilidad de realizar cualquier mínima operación, facilita unos resultados, unas conclusiones o incluso unas hipótesis que son difíciles de rechazar o ignorar.

Mi ordenador no sabe a quien voy a enviar un correo, mi máquina no envía nada a nadie, y lo se en mayor y mejor grado que en lo que desconozco. Mi ordenador no instalar actualizaciones cuando le da la gana al apagar, mi ordenador no busca ni tiene enlaces para descargar nuevas fuentes alternativas ni comerciales. Mi ordenador es eso : mi ordenador, con mis datos, con mis fuentes y con mis cosas privadas. Como si estuviese todavía en los años 80 con el Commodore 64/128, aquí se hace lo que uno en particular decida, aunque sea muy poco lo que sepa hacer, pero el ordenador tampoco se pasa “de listo“.